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sábado, 11 de abril de 2015

EL BESO ROJO

I
Luz de luces, en el mediodía de la vida,
con el aliento de sabor salitre
que acaricia la piel del sueño,
mientras el azul engancha con su fino puntero
el blanco virgen del árbol perfumado.
En los pasos meditados,
la esperanza sueña con sedas de gala,
con velos al aire que saludan a la mar
entre salmos de victoria.
Y sigue el azul punteando el blanco,
resonando al ritmo que corre acelerado
en la loca multiplicación de la vida.
II
Dejó de fluir el río con su nombre de arena,
y los dioses de las tierras celtas
cerraron para siempre sus manos huecas.
Llegó el amanecer oscuro,
y en la mejilla sin luz
se dibujó el beso rojo.
Se rasgó el velo,
y el poderoso sonar
se rompió en mil ecos mudos de desesperanza.
El salitre rodó por la cara yerma,
dejando los brillos enterrados
bajo escamas blancas.
III
Levanta, sol, tu cabeza,
arde fiero en la lucha del mañana,
vendrá otra luz, otro aliento,
y más azules, en un bello beso blanco.

Mª Carmen Prada Alonso