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sábado, 11 de abril de 2015





SUEÑO A BÉCQUER


Anochezco
en la procesión de la lluvia
y sueño
ser la mano blanca
que despierte tu lira,
la lágrima que, cayendo,
impida
que tu frase de perdón muera.
Sueño
ser vestido blanco
con el que no te engañe la luna,
aliento de tus crepúsculos,
latido de tus deseos.
Quiero
ser agua en la que mueran tus desesperos,
altar de diosa
al que tus ojos eleven
tus últimos versos.
Amanezco
en el desgarro de los despertares.
Y como tú, muero.




Mª Carmen Prada Alonso



A JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ TERRONES


Porque nunca te hice un poema,
aún siendo el que más te lo mereces,
porque debo agradecerte con creces
ponerme de poeta la diadema,

me permito en osadía extrema,
hacerte con mis trovas, que enalteces,
un soneto, para que lo enjaeces
con tu voz de exquisitez suprema.

Siempre en mis versos estarás presente,
aunque en ellos tu nombre no esté escrito,
porque eres el caño de mi fuente.

Pues sin ti, y ésto ya es concluyente,
mis poemas se hubieran circunscrito
al menguado espacio de mi mente.


Siempre gracias, por abrirme las puertas de la poesía y las de tu amistad.
Mª del Carmen Prada Alonso

Marzo 2015
EL INGENIOSO POETA DON JULIÁN DE CARRASCAL




No quiebran las veredas tu andadura,
ni rompen los arados tu sendero,
siempre vas como andante caballero
enfundado en bucólica armadura.

Tiene el camino de tu paso hartura,
que ni el ardiente sol, ni el aguacero,
acobardan tu espíritu guerrero
en tu tierna y poética locura.

Eres todo tú una eufonía,
de los versos alegre torbellino,
de sentimientos plácida bahía.

No es sino un nacer en tu utopía
morir en el anhelo de un destino
que tiene solo un fin : la poesía.





Para mi amigo y compañero en poesía, el poeta Julián Martín Martín, hacedor de la inspiración de mi primer, y seguramente único soneto. Con todo mi cariño.

Mª Carmen Prada Alonso

Enero 2015
A MIGUEL ELÍAS, “EL PINTOR DE LOS MIL Y UN CUADERNOS”

Agazapas tu tibia mirada
en la huidez humilde de la grandeza,
y acaricias los blancos breves
a la espera del sexto día.
Espejas volátiles acordeones
de pinceles oníricos,
abrigados por la luz recién nacida.
Se vuelven tus retinas y te adentras
en el inquieto fluir de la mente,
punteada de abismos brillantes.
Bordas hebras de ojos rasgados
en los caminos santos que se ensortijan
en azulados azabaches,
a la espera del canto aún ignoto.
Más de mil y un árboles
florecen en tu mano,
con la fuerza del parto de los dioses,
y se hace la luz,
y el firmamento,
y los mares,
y las aves que pueblan los senderos vírgenes
que se asientan en el aire
de tus venas creadoras.
Contemplas dulcemente el todo anhelado
y perdonas el séptimo día,
en un regreso continuo al inicio hacedor.
Y en cada final,
la tibia mirada retorna
a la primera huidez humilde
del dios que no cesa.



Mª Carmen Prada Alonso
EL BESO ROJO

I
Luz de luces, en el mediodía de la vida,
con el aliento de sabor salitre
que acaricia la piel del sueño,
mientras el azul engancha con su fino puntero
el blanco virgen del árbol perfumado.
En los pasos meditados,
la esperanza sueña con sedas de gala,
con velos al aire que saludan a la mar
entre salmos de victoria.
Y sigue el azul punteando el blanco,
resonando al ritmo que corre acelerado
en la loca multiplicación de la vida.
II
Dejó de fluir el río con su nombre de arena,
y los dioses de las tierras celtas
cerraron para siempre sus manos huecas.
Llegó el amanecer oscuro,
y en la mejilla sin luz
se dibujó el beso rojo.
Se rasgó el velo,
y el poderoso sonar
se rompió en mil ecos mudos de desesperanza.
El salitre rodó por la cara yerma,
dejando los brillos enterrados
bajo escamas blancas.
III
Levanta, sol, tu cabeza,
arde fiero en la lucha del mañana,
vendrá otra luz, otro aliento,
y más azules, en un bello beso blanco.

Mª Carmen Prada Alonso
TERESA, RAÍZ SIN TIERRA


Alocado volaba
el ciervo blanco de tu manto,
palpando oscuridades,
albas, mediodías.
Se casó el hastiaje de los campos
con las estrellas que flotaban en los ríos,
haciéndose senderos amansados
de tus pasos indomables.
Fuiste raíz
sin tierra que te atara,
amadora sin mesura,
sed y fuente,
brasa quemando los pétalos del aire,
gladiadora de bravía espada,
segadora de tormentos,
luz de luces,
auriga de sandalias de seda y hierro.
Fue tu vivir continua muerte,
como la luna que sucumbe cada día,
almazuela de dolor y canto,
punzante cristal, penetrando tierra y cielo.
Se desbordó en ti el loco amor
que en tormenta arrasadora,
poco a poco,
te fue llevando.
Mª del Carmen Prada Alonso

Febrero 2015
TRANSIDA DE AMOR

(A Santa Teresa en el 500 aniversario de su nacimiento)

Tu alma, encerrada en su quebranto,
en la soledad de la celda oscura,
se aflige en su terrena atadura
y entona del amor cautivo canto.

Arremete la luz contra el espanto
y nacen en piadosa donosura
los versos inundados de ternura
que cubren de esplendor tu blanco manto.

De tan alto afán enaltecida,
por campos y caminos vagabunda,
vas sembrando el néctar de tu herida.

Vives en amor enardecida,
y en vuelo de sublimación profunda,
sucumbes de tu gran amor transida.



Mª Carmen Prada Alonso


Marzo 2015