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lunes, 30 de septiembre de 2013

POR LAS MUJERES ASESINADAS EN CIUDAD JUÁREZ


NO FUÉ EN VANO                    
                       

El pan maldito, aún caliente,
se agitó en los harapos de tu bolsillo,
desparramándose por la seca tierra
con el sepulcral sonido metálico.
Sobre aquellas monedas,
empañadas por sudor y lágrimas,
goteó tu sangre.
Se estrelló la furia en tu virginal cuerpo,
y tus ojos estallaron de horror,
mientras tus pequeñas manos morenas
intentaban aferrarse al ilusorio sueño
de volver al hambre.
No hubo dios que amparara tu martirio,
ni madre que escudara tu pecho con su pecho,
ni hermano con espada
custodiando tu inocencia.
En el inmundo lecho
yació tu cuerpo, roto, sucio,
envuelto en blasfemo sacrilegio.

No fue en vano.

No fuiste una más.
Los dioses del aire arrullaron tu grito,
gestaron en él esporas de esperanza,
germinando tu estéril lamento
y lloviéndolo por todos los horizontes.
Aquellos tus ríos sagrados
espigaron tu sangre
desadormeciendo con ella los ojos del mundo.
Y tu sueño de volver al hambre,
abrió los sentidos de aquellos
que ilusorios sueños sueñan,
poetas que recogen esporas y arrullos,
que ponen pecho a tu dolor, cuna a tu martirio,
espada fraternal que hiende silencios,
y enarbolan por ti la esperanza
que abre verdes en tu lecho reseco,
trovando a la paz,
amasando el pan bendito que entibie tu mesa.

No fue en vano.
Hoy, por ti, hablan los poetas.


 Mª Carmen Prada Alonso