Translate

miércoles, 26 de junio de 2013

Sentencias del refranero para mi hija

SENTENCIAS DEL REFRANERO PARA MI HIJA

 

    En leyendo el refranero
un día cuenta me di
que tenía para ti
en él un buen consejero,
dándole vuelta, eso sí,
que su sentido rompí
y ahora aplico el que yo quiero.


 “A buen hambre no hay pan duro”.
Seguro.
Lo que has de procurar
es no tener que llegar
a tan penoso futuro.

 “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.
La que pueda
que vista bello ropaje,
que al menos tapa el pelaje.

 “Nunca le muerdas la mano a quien te da de comer”.
Puede ser;
mas si con comida  diera
dolor y malas maneras,
harás muy bien en morder.

 “A caballo regalado no le mires el diente”
Se prudente
al aceptar un regalo,
mejor pásale revista,
que si tiene el diente malo,
has de pagarle dentista.

 “Bizcocho de monja carga de trigo”.
De abrigo
es que lo tengas presente
a la hora de pedir,
que por ciento recibir
te pedirán ciento veinte.

 “El que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija”.
Mira, hija,
no busques sombra,
sé árbol.

 “Más vale pájaro en mano que ciento volando”.
Trabajando
conseguirás la bandada,
con mano quieta, nada.

 “A tu hijo amado pan y palo”.
No es malo
aplicar este refrán,
repartiendo en cantidad,
poco pan y mucho palo.


“No por mucho madrugar amanece más temprano”.
En tu mano
está el reloj de tus días,
y a sol y a luna tú guías.

“Cuando el río suena agua lleva”.
El que beba
del río tan triste son,
triste será su canción,
así que tú no la bebas.

“Dime con quién andas y te diré quién eres”.
Lo que fueres,
sea porque tú lo quieras,
no por con quién anduvieras.


  “Consejos vendo y para mí no tengo”.
Vendiendo,
con algo te has de quedar,
y te podrás aplicar
lo que a otros vas diciendo.

  “En boca cerrada no entran moscas”.
Ni roscas.
Si para hablar y comer
se precisa boca abierta,
nunca cierres esa puerta,
más aún siendo mujer.

“Quien da pan a perro ajeno pierde pan y pierde perro”.
No yerro
si te digo que depende
del hambre que tenga el can,
pues si el amo no da pan,
con quien lo da se va el perro.

“A enemigo que huye, puente de plata”.
O de lata,
que el cobarde se escabulle
lo mismo en traje que en bata.


“Mas sabe el diablo por viejo que por diablo”.
Del diablo
poco bueno has de sacar,
del viejo no has de fiar,
que puede tener lagunas
y llevarte a naufragar.

 “Las esencias y el veneno,
en frasco pequeño”.
Es el sueño
del que no tiene grandeza;
las acciones son la pieza
que le dan tamaño al dueño.

 “A buen entendedor, pocas palabras le bastan”.
Las malgastan
los políticos y el clero,
¿será porque consideran
(tal cosa pensar no quiero)
que a más palabras que dieran
más cumplen el refranero?

 “Donde tengas la olla no metas la polla”.
La de Troya
prepara tal desaguiso,
aunque es inevitable
que se nos cruce algún cable
cuando huele bien el guiso. 

“El que mucho abarca, poco aprieta”.
Sujeta,
pero siempre suavemente,
que abarcando con cuidado
lograrás lo deseado
sin temor a que reviente.

 “Muerto el burro, la cebada al rabo”.
 Y el nabo.
No pierdas fuerzas luchando
por lo que perdido fue,
 alimenta lo que esté
bien vivito y coleando.
“Poderoso caballero es don dinero”
Espero
que este consejo te oriente,
sin buena cuenta corriente
no serás más que un vil cero.
“Cuando las barbas del vecino veas pelar,
pon las tuyas a remojar”.
Ni hablar.
Preparar el afeitado
por ver a otro afeitar,
es perder barba y bocado.

 De mil refranes podría
sacarte otras mil sentencias.
La prudencia
me obliga a parar aquí,
que no te quiero aburrir,
solo que tomes conciencia
de que llevar buen vivir
no precisa referencia.




Mª Carmen Prada Alonso