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domingo, 20 de diciembre de 2015

ROMANCE DEL NIÑO CHARRO

Bajo las recias encinas
de la dehesa aquietada,
en noche de luna llena
nace la luz anunciada.
En sus picos, los zorzales
llevan las más tiernas pajas
para calentar la cuna
de brezo, romero y jara.
Y las palomas bravías
le acurrucan con sus alas,
para que el frío no apague
el fuego de su mirada.
La Virgen briza a su Niño
cantando una dulce nana,
mientras San José le besa
su cabellera trenzada.
Rompen los bronces el aire
y se enrojecen las fraguas,
se tornan las piedras oro,
se tornan plata las aguas,
resplandecen las riberas
y las bermejuelas danzan.
Hollando escarchas se acercan
los vaquerillos al alba,
tres galopes de caballos
resuenan en lontananza,
y una luz, que rompe el cielo,
enciende la madrugada.
Ya se desvelan los ojos
de toda la tierra charra,
que quieren ver a su Dios
jugando con la alborada.

Mª del Carmen Prada Alonso Dic.2015

sábado, 5 de diciembre de 2015

El pasado día 3 de Diciembre se realizó la presentación de mi novela LA FISCALA, editada por Desván Editorial. Toda la información en Facebook Maria del Carmen Prada

lunes, 12 de octubre de 2015

A SALAMANCA


Ha llegado la noche,
viene llorando,
libélulas de plata
está sembrando.
Mientras, la tuna
rompe con sus canciones
chorros de luna.

Cantan doradas piedras
hilos de cuento
y perfiles de historia
rozan el viento.
Rasgan sus almas
en rejas de clausura
mil y un fantasmas.

Cinco viejos relojes
tocan a brujas
señalando el camino
con sus agujas.
Los adoquines
rugen glorias pasadas
bajo chapines.

Viejas enredaderas
visten los muros
susurrando rosarios
de ojos oscuros.
Sueltan sus riendas
invisibles caballos
de las leyendas.



Duermen pesado bronce
los campanarios
mientras la bruma teje
finos sudarios.
Piedras bordadas
clavan burlas al tiempo
con sus miradas.

Iluminan callejas
negros faroles
salpicando en el aire
blancos charoles.
Llora la muerte,
que no mata el embrujo
de vida inerte

Baila la Plaza el corro
de medallones
y a mirar vienen siglos
por sus balcones.
Allá, en el río,
bañan las catedrales
su recio brío.

Rosaleda de hechizos
que al aire arranca
el oro de tus piedras,
¡ ay, Salamanca!,
que no hay poeta
que no sangre su pluma
con tu saeta.





Mª del Carmen Prada Alonso

miércoles, 23 de septiembre de 2015

SIN ÁNGEL DE LA GUARDA


(Por todos los niños víctimas de abusos sexuales)

Le mira a los ojos, sonríe,
y posa en sus hombros las viscosas manos.
Queda quieto el niño.
Sus párpados se agitan nerviosos,
algo le dice que aquel abrazo
no es como otros.
Advierte a su lado el calor del infierno,
mientras el hielo le corta la piel.
Sus ojos abiertos, fijos en el aire,
ya no parpadean.
Paralizados preguntan al silencio
qué está pasando.
Su infancia, hecha añicos, cae en el suelo,
deprisa,
despacio.
Lo dejó solo su ángel de la guarda.
Su piel, antes dulce,
ahora rezuma un olor amargo.
Sus ojos perforan el suelo.
Se marcha arrastrando la nada que queda de él.
No se vuelve. En el patio
el balón se convierte en bola de hierro,
la ropa le huele a vergüenza.
En la pared, manchada de lluvia,
apoya su espalda.
Poco a poco sus piernas se doblan.
Así, sin alma, sin sombra, sin ángel de la guarda,
el niño quedó acurrucado.



................................
Mª del Carmen Prada Alonso


miércoles, 22 de julio de 2015

AL COLESTEROL

Ese enemigo invisible
que en la sangre se nos mete
cual asesino estilete
y se hace indestructible.
Ese que si sobrepasa
el limite de doscientos
nos provoca atascamientos
y nuestra salud arrasa.
Ese mal que nos impide
comer todo lo que gusta,
ese que más nos asusta,
ese que por nos decide.
¿Do se irán los farinatos,
las morcillas, los tocinos,
todo lo de los gorrinos
que llenaba nuestros platos?
¿Do las pieles de los pollos
doraditas y crujientes,
las cantidades ingentes
de confituras y bollos?
¿Do se irán nuestros placeres
al sentarnos a la mesa?
¿Do la comida burguesa?
¿Do lo que mejor oliere?
Semejante panorama
nos llevará a decidir
no comer para vivir
o morir de jama-jama.
Claro que al colesterol
podemos darle esquinazo,
buenas viandas, un copazo,
y después...el Danacol

Mª del Carmen Prada Alonso Julio 2015

sábado, 11 de abril de 2015





SUEÑO A BÉCQUER


Anochezco
en la procesión de la lluvia
y sueño
ser la mano blanca
que despierte tu lira,
la lágrima que, cayendo,
impida
que tu frase de perdón muera.
Sueño
ser vestido blanco
con el que no te engañe la luna,
aliento de tus crepúsculos,
latido de tus deseos.
Quiero
ser agua en la que mueran tus desesperos,
altar de diosa
al que tus ojos eleven
tus últimos versos.
Amanezco
en el desgarro de los despertares.
Y como tú, muero.




Mª Carmen Prada Alonso



A JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ TERRONES


Porque nunca te hice un poema,
aún siendo el que más te lo mereces,
porque debo agradecerte con creces
ponerme de poeta la diadema,

me permito en osadía extrema,
hacerte con mis trovas, que enalteces,
un soneto, para que lo enjaeces
con tu voz de exquisitez suprema.

Siempre en mis versos estarás presente,
aunque en ellos tu nombre no esté escrito,
porque eres el caño de mi fuente.

Pues sin ti, y ésto ya es concluyente,
mis poemas se hubieran circunscrito
al menguado espacio de mi mente.


Siempre gracias, por abrirme las puertas de la poesía y las de tu amistad.
Mª del Carmen Prada Alonso

Marzo 2015
EL INGENIOSO POETA DON JULIÁN DE CARRASCAL




No quiebran las veredas tu andadura,
ni rompen los arados tu sendero,
siempre vas como andante caballero
enfundado en bucólica armadura.

Tiene el camino de tu paso hartura,
que ni el ardiente sol, ni el aguacero,
acobardan tu espíritu guerrero
en tu tierna y poética locura.

Eres todo tú una eufonía,
de los versos alegre torbellino,
de sentimientos plácida bahía.

No es sino un nacer en tu utopía
morir en el anhelo de un destino
que tiene solo un fin : la poesía.





Para mi amigo y compañero en poesía, el poeta Julián Martín Martín, hacedor de la inspiración de mi primer, y seguramente único soneto. Con todo mi cariño.

Mª Carmen Prada Alonso

Enero 2015
A MIGUEL ELÍAS, “EL PINTOR DE LOS MIL Y UN CUADERNOS”

Agazapas tu tibia mirada
en la huidez humilde de la grandeza,
y acaricias los blancos breves
a la espera del sexto día.
Espejas volátiles acordeones
de pinceles oníricos,
abrigados por la luz recién nacida.
Se vuelven tus retinas y te adentras
en el inquieto fluir de la mente,
punteada de abismos brillantes.
Bordas hebras de ojos rasgados
en los caminos santos que se ensortijan
en azulados azabaches,
a la espera del canto aún ignoto.
Más de mil y un árboles
florecen en tu mano,
con la fuerza del parto de los dioses,
y se hace la luz,
y el firmamento,
y los mares,
y las aves que pueblan los senderos vírgenes
que se asientan en el aire
de tus venas creadoras.
Contemplas dulcemente el todo anhelado
y perdonas el séptimo día,
en un regreso continuo al inicio hacedor.
Y en cada final,
la tibia mirada retorna
a la primera huidez humilde
del dios que no cesa.



Mª Carmen Prada Alonso
EL BESO ROJO

I
Luz de luces, en el mediodía de la vida,
con el aliento de sabor salitre
que acaricia la piel del sueño,
mientras el azul engancha con su fino puntero
el blanco virgen del árbol perfumado.
En los pasos meditados,
la esperanza sueña con sedas de gala,
con velos al aire que saludan a la mar
entre salmos de victoria.
Y sigue el azul punteando el blanco,
resonando al ritmo que corre acelerado
en la loca multiplicación de la vida.
II
Dejó de fluir el río con su nombre de arena,
y los dioses de las tierras celtas
cerraron para siempre sus manos huecas.
Llegó el amanecer oscuro,
y en la mejilla sin luz
se dibujó el beso rojo.
Se rasgó el velo,
y el poderoso sonar
se rompió en mil ecos mudos de desesperanza.
El salitre rodó por la cara yerma,
dejando los brillos enterrados
bajo escamas blancas.
III
Levanta, sol, tu cabeza,
arde fiero en la lucha del mañana,
vendrá otra luz, otro aliento,
y más azules, en un bello beso blanco.

Mª Carmen Prada Alonso
TERESA, RAÍZ SIN TIERRA


Alocado volaba
el ciervo blanco de tu manto,
palpando oscuridades,
albas, mediodías.
Se casó el hastiaje de los campos
con las estrellas que flotaban en los ríos,
haciéndose senderos amansados
de tus pasos indomables.
Fuiste raíz
sin tierra que te atara,
amadora sin mesura,
sed y fuente,
brasa quemando los pétalos del aire,
gladiadora de bravía espada,
segadora de tormentos,
luz de luces,
auriga de sandalias de seda y hierro.
Fue tu vivir continua muerte,
como la luna que sucumbe cada día,
almazuela de dolor y canto,
punzante cristal, penetrando tierra y cielo.
Se desbordó en ti el loco amor
que en tormenta arrasadora,
poco a poco,
te fue llevando.
Mª del Carmen Prada Alonso

Febrero 2015
TRANSIDA DE AMOR

(A Santa Teresa en el 500 aniversario de su nacimiento)

Tu alma, encerrada en su quebranto,
en la soledad de la celda oscura,
se aflige en su terrena atadura
y entona del amor cautivo canto.

Arremete la luz contra el espanto
y nacen en piadosa donosura
los versos inundados de ternura
que cubren de esplendor tu blanco manto.

De tan alto afán enaltecida,
por campos y caminos vagabunda,
vas sembrando el néctar de tu herida.

Vives en amor enardecida,
y en vuelo de sublimación profunda,
sucumbes de tu gran amor transida.



Mª Carmen Prada Alonso

Marzo 2015

sábado, 29 de noviembre de 2014

AMAINA, CORZA

Ier PREMIO MARÍA FUENTETAJA- EL ESCORIAL 2014

Amaina, corza, tus temblores
y ceda la negrura que el espanto hostiga
en tus ojos inocentes.
Reposa tus trémulas manos
en el algodón de la brisa arrulladora
y contén los trepidantes latidos
de tu corazón azarado.
Amaina, corza, tus galernas
en el hálito de la palabra venerada,
percibe el soplo del ángel,
deja que tu boca agostada
se colme del agua resucitadora,
y tu sudorosa corteza
remanse en el pacer de la hierba consagrada.
Amaina, corza, tu dolor, tu ira,
y enrédate en las cuentas
del acebo brotado sobre los guijarros del desaliento.
Quiebra la celosía que enclaustra tus clareceres,
rasga el tul,
y escupe la pez que ennegrece tus adentros.
No más barros rotos de aberturas perpetuas,
no más torrentes túrbidos,
no más árboles renegridos por el ímpetu traidor.
Déjate guiar al vergel
donde tus dientes retomen
el rumiar de los blandos brotes,
donde fulgure en tus ojos el destello anaranjado,
y donde tus celosas orejas arrullen
el meloso silbido de las alas de las mariposas.
Llénate del aura clemente,
aquélla en la que, ansiosa,
tragabas la leche de la vida
bajo el vientre cálido del sueño albar.
Amaina, corza, el clamor de tu abandono,
y retiñe tus andares
en el dócil blancor de la laguna libertadora.


Mª Carmen Prada Alonso